Nada puede prepararte para el momento en que descubres que la persona más cercana a ti —aquella en quien más confías— te ha traicionado.
Si has vivido una traición, necesitas apoyo para atravesar la devastación emocional que deja a su paso. Necesitas ayuda para comprender qué ocurrió, qué hacer y cómo avanzar en medio de esta incertidumbre. Y aún más importante, necesitas esperanza.
Las secuelas de la traición fue escrito para ayudarte a identificar y poner en palabras lo que estás viviendo. Para darte lenguaje, claridad y recursos que te permitan describir la tormenta en la que estás inmersa, y ofrecerte herramientas concretas que te acompañen en el proceso de sanación.
Pero, sobre todo, este libro existe para darte esperanza. Esperanza de que hay un camino posible a través del trauma de la traición; que hay señales que pueden orientarte en la dirección correcta, y personas, espacios y saberes disponibles para apoyarte. Esperanza de que no solo podrás sobrevivir a esta devastación, sino que —y sí, nos atrevemos a decirlo— podrás prosperar y volver a florecer.
Nada puede prepararte para el momento en que descubres que la persona más cercana a ti —aquella en quien más confías— te ha traicionado.
Si has vivido una traición, necesitas apoyo para atravesar la devastación emocional que deja a su paso. Necesitas ayuda para comprender qué ocurrió, qué hacer y cómo avanzar en medio de esta incertidumbre. Y aún más importante, necesitas esperanza.
Las secuelas de la traición fue escrito para ayudarte a identificar y poner en palabras lo que estás viviendo. Para darte lenguaje, claridad y recursos que te permitan describir la tormenta en la que estás inmersa, y ofrecerte herramientas concretas que te acompañen en el proceso de sanación.
Pero, sobre todo, este libro existe para darte esperanza. Esperanza de que hay un camino posible a través del trauma de la traición; que hay señales que pueden orientarte en la dirección correcta, y personas, espacios y saberes disponibles para apoyarte. Esperanza de que no solo podrás sobrevivir a esta devastación, sino que —y sí, nos atrevemos a decirlo— podrás prosperar y volver a florecer.